Honrados desde el Cielo
Saltaron de un avión y descendieron diez mil metros con banderas a sus pies. Los siete paracaidistas descendieron como ángeles con llamativos tonos amarillos, rojos, verdes y anaranjados. Desde abajo parecían palomas u hojas de papel, de la manera que flotaron y planearon con calma y precisión por el cielo al ritmo de la canción patriota “My Country Tis of Thee”. Y al aterrizar, los veteranos de guerra y paracaidismo fueron aclamados como héroes de la ceremonia por el día de los Caídos en Green Hills Memorial Park.
Los siete paracaidistas saltaron para rendirles homenaje no sólo a quienes vistieron el uniforme de este país, sino a los hombres y mujeres que murieron a su servicio. La representación desde arriba formó parte de la 25ª ceremonia anual del South Bay. Más de doscientos funcionarios, congresistas, soldados, veteranos, y familiares asistieron al homenaje de aproximadamente tres horas. Este año los soldados caídos del país y particularmente de la zona fueron reconocidos con ofrendas musicales, discursos humanitarios y testimonios conmovedores, culminando con una despedida simbólica en la cual soltaron miles de globos, formando un arco iris de látex en el cielo.
Cada uno de los siete paracaidistas expusieron una bandera distinta—seis de ellos representaron a los soldados caídos, prisioneros y veteranos mientras que el último y más grande fue la bandera estadounidense. Y aunque todos menos uno de los paracaidistas tienen más de 60 años, la edad no impidió que siguieran con dicha tradición.
“Siempre te acelera el latido del corazón, especialmente este salto sobre Green Hills”, explicó Richard Brooks, un veterano de la Guerra de Vietnam con 61 años de edad, “Es difícil cuando saltas sobre una colina y tienes que tener en cuenta muchos factores como las nubes, la velocidad del viento, y el punto de aterrizaje. Son muchas cosas en las que pensar”.
Entusiasta, deportista y amante de las alturas, Brooks dice que sigue volviendo y saltando porque “Hay mucha gente que está viva que son verdaderos héroes. Pero si les preguntas, ellos te dirán que los verdaderos héroes son aquellos que no volvieron a casa”.
Por esta razón, hoy fue la duodécima vez que Brooks saltó y participó en la gran ceremonia de los Caídos en Green Hills Memorial Park, exponiendo la bandera honrando a los prisioneros de guerra y los soldados desaparecidos en combate.
Brooks empezó su carrera como paracaidista a los 18 años gracias a un amigo de la secundaria que no desistió hasta convencerlo.
“Al principio pensé ‘esto es una locura’. Pero una semana después, lo hice”.
Y aunque su amigo abandonó el deporte después de fracturarse el tobillo, Brooks continuó y siguió mejorando hasta dominar los cielos. Nos confiesa con una sonrisa pícara cual es el secreto para seguir siendo atlético a su edad, “Mantengo mis ojos cerrados. Lo que no ves, no te puede hacer daño”.
Otro compañero de los cielos de Brooks, Ken Lewis, es el único paracaidista de los siete que no es veterano; sin embargo afirma que ser parte de esta ceremonia es una experiencia que no tiene precio.
“Se me hace un nudo en la garganta cada vez que veo a un veterano. Este es mi sacrificio por todos aquellos que protegieron mi país”, comentó Lewis.
Con más de 26 mil saltos de experiencia, Lewis fue el último que saltó del avión y reconoce que el honor más grande para él es poder llevar la bandera más grande de la ceremonia—la estadounidense.
“No es un salto común y corriente”, añadió Lewis. “He trabajado muy duro para poder realizarlo. La bandera americana en concreto requiere mucha más destreza”.
Con algo más de cuarenta de años de edad, Lewis es el más joven de los paracaidistas de la ceremonia y hoy festejó personalmente su octavo año como participante.





