El pueblo unido jamás será vencido
Una protesta al son de maracas, campanas, tambores, trompetas y bocinas entrelazada con cánticos de “Arizona aguanta, la nación se levanta.” Diferentes ritmos con un mismo mensaje: rechazar la Ley SB1070 en Arizona.
“Yo he ido a Arizona y me siento muy mal como me miran los Americanos”, explicó Karen, una estudiante latina de 21 años, quien participa en la marcha por segunda vez pero en esta ocasión con más razón porque tiene familia en dicho estado.
La marcha se apoderó de la avenida Broadway, ocupando al menos seis cuadras mientras el cielo estaba moteado de helicópteros de los distintos canales de televisión. Desde Westwood y el centro de Los Ángeles, había un mar de inmigrantes, familias, y otros grupos socialistas manifestándose unidos a favor de una reforma migratoria nacional.
Poco antes de la marcha, los oficiales del departamento de la cuidad esperaban cien mil participantes, sin embargo los datos de la prensa afirman que la marcha reunió cerca de 60,000 personas.
No alcanzaron las expectativas en cantidad, pero sí en optimismo.
“Apoyamos todo lo que tiene que ver con inmigración. Somos poca gente pero los que somos estamos en contra de la ley en Arizona”, explicó Vargas Asunción, un latino de 36 años, mientras bailaba una danza típica de su tierra.
Desde las seis de la mañana, Asunción se estuvo preparando y vistiendo con el tradicional disfraz del estado mejicano de Morelos.
Y aunque es la tercera vez que participa, asegura que este año mereció la pena el esfuerzo y el sudor. Y por ello se disfrazaron de la cabeza a los pies con colores vivos y una gran cantidad de complementos porque querían diferenciar esta marcha de las anteriores.
Éste optimismo se contagió gracias en gran parte a la energía de un líder carismático.
“Necesitamos construir un tsunami político y unir todas las fuerzas inmigrantes!”, manifestó por micrófono exultante Berni Moto, representante del grupo inmigrante Casa Salvador y uno de los promotores de la marcha.
Desde la madrugada, el salvadoreño se desgañitó usando el micrófono para dirigir una de las manifestaciones más grandes de la historia de Los Ángeles.
“Siempre hay fuerzas para luchar por el pueblo”, dijo Moto mientras tomaba un trago de agua y se preparaba para agarrar de vuelta el micrófono.
Moto se dirigió a la multitud de gente en pequeños intervalos de varios minutos para animarlos a continuar la aclamación. Con sólo dos ayudantes empujando un equipo humilde de estéreo, Moto los alentó a que se arrodillaran y se levantaran simbólicamente para mostrar su fuerza y tesón por la causa.
“Y seguiremos luchando. No nos venceremos. Seguiremos en el bus y en la iglesia, vamos a mostrar nuestro poder político y nos vamos a resistir y vamos a darles una respuesta”, afirmó Moto.
La marcha atrajo la segunda multitud más grande de la historia de las marchas de mayo en Los Ángeles, concentrándose en la población más joven.
“Yo creo que si, el presidente y el gobierno tienen que tener una relación mutua con la gente. Sólo los vamos a respetar si ellos mantienen su palabra y hacen lo mismo con nosotros”, dijo Jeannette García, una mejicana-americana de 25 años, quien marchó por primera vez con carteles diciendo “Ya Basta!”.
Y es que a pesar del calor y el sol que lucía sobre la ciudad, la marcha siguió adelante.
“Vamos a estar aquí todo el tiempo que sea necesario”, declaró Enrique Guerrero, un padre que cargaba orgullosamente a su hija de 3 años mientras otras dos niñas de 6 y 8 años lo acompañaban a ambos lados.
“Nosotros decidimos la dirección de nuestro gobierno ahora y para las futuras generaciones como mis hijas. Ellas son nuestro futuro y si dejamos que esto pase ahora, ¿qué pasará más adelante?”














