La Calle Olvera se encuentra en peligro de extinción
“La Placita Olvera”, cuyo nombre original fue “El Pueblo de Los Ángeles”, se encuentra al borde de la desaparición debido a las subidas en los arrendamientos provocadas por los problemas económicos de la ciudad.
La Ciudad de Los Ángeles, a través de La Comisión del Pueblo de Los Ángeles, está exigiendo a los comerciantes un aumento en las rentas del 200 al 900 por ciento sin la protección de contratos, según la asociación de los comerciantes de la calle Olvera.
Este incremento en el alquiler desalojaría a generaciones de comerciantes y sus familias fundadoras de la histórica calle, cuya existencia, de acuerdo con los historiadores, denota geográficamente el nacimiento de la ciudad de Los Ángeles.
“Nadie quiere que la calle Olvera desaparezca. Pero les pedirán a [muchos comerciantes] que se vayan”, explicó Mike Mariscal, empresario de la tienda “Mi Rosa” y Presidente de la fundación de los comerciantes de la calle Olvera.
Desde el nacimiento de la “Placita” en 1930, la familia Mariscal ha vivido de dicho establecimiento. De hecho “Mi Rosa”, una tienda de souvenirs y artesanías mexicanas, ha dado de comer a cinco generaciones Mariscal.
“Yo me acuerdo de haber trabajado en esta tienda desde los cinco años,” añadió Mike.“O sea que llevo 50 años de mi vida acá. Llevo la calle Olvera en mi sangre”.
Mike también conoció en dicha calle a su esposa Rosa, una mexicana del estado Michoacán, que trabajaba en ese entonces en otra tienda próxima.
“Aprendí más sobre mi familia acá en ‘La Placita’ que en mi propio país. He traído a mi hija aquí desde que cumplió los 3 años. Es nuestro hogar fuera de casa”, mencionó Rosa mientras atendía a los clientes.
Pero para Mike, la calle Olvera no sólo es parte de su familia. La comunidad comerciante ha sido la responsable de mantener y preservar la cultura mexicana durante los últimos 80 años.
“Es irremplazable. No hay otro lugar como este, donde exponemos, celebramos y educamos a nuestros niños sobre nuestras tradiciones culturales.”
Con tan solo $50,000 anuales asignados por la ciudad para proyectos comunitarios, los comerciantes de Olvera organizan entre siete y ocho festivales gratuitos para el público cada año, entre ellos El Día de los Muertos, Las Posadas y La Bendición de los Animales.
Ahora Mike se dedica no sólo a su tienda sino que también está altamente involucrado en la lucha para salvar la calle Olvera.
“Si es necesario, tenemos 25 mil personas listas para organizar una marcha al ayuntamiento”, comentó Mike.
Con el apoyo de la gran mayoría de los comerciantes del área y el concejal José Huizar, Mike solicitó a la ciudad respetar sus derechos legales bajo la Proposición H, que fue aprobada en 1992 por los Angelinos y garantiza a los comerciantes el derecho de negociar contratos a largo plazo para preservar el área.
De acuerdo con la Proposición H, La Comisión del Pueblo de Los Ángeles avaló a los comerciantes de Olvera un contrato de alquiler de 55 años garantizándoles aumentos tan sólo cada cinco años y en función del valor del mercado.
No obstante, la ciudad sufrió numerosos cambios de líderes con los años y jamás formalizó oficialmente este contrato con el 95 por ciento de los inquilinos del área, según Mike.
“No se trata del alquiler sin más. Lo importante es asegurar que todos los comerciantes tengan un contrato oficial de largo plazo”, explicó Mike.
Sin embargo, con una deuda de casi $212 millones, la ciudad ahora le exige a los inquilinos de Olvera que paguen adicionalmente otros $900 mil dólares anuales con la penalidad de desalojarles de sus locales después de tres días sin pagar. Ambas partes se encuentran renegociando los términos del contrato con la intención de llegar a un acuerdo cuanto antes.
Desde que el estado le asignó el control de la calle Olvera a la ciudad en 1985, la relación entre los comerciantes y la ciudad ha sido una montaña rusa, según Rosa, quien ha trabajado en el área por los últimos 30 años.
“Durante años, con la ayuda y el apoyo del público, hemos luchado y hemos sobrevivido exitosamente. Vamos a luchar una vez más”, mencionó Rosa.
Mike también comparte el mismo optimismo que su esposa.
“Vamos a sobrevivir. Ojalá un nuevo contrato de alquiler proteja otra generación de familias”, concluyó Mike.





